viernes, 18 de noviembre de 2011

Viva la PePublica

Dos operarios levantan dos baldosas en la acera de la c/ Paris, a continuación hacen un taladro. Un individuo con una libreta bajo el brazo pasa por debajo de mi terraza y se dirige hacia ellos pegando voces y moviendo los brazos. No oigo lo que dice pero la bronca que les está echando es de muy señor mío. Por un momento me da la impresión que les va a dar de ostias. Los obreros asienten con sus cabezas diciendo que si a todo lo que les dice, como corresponde hacer a todo buen operario.
A continuación tapan el agujero y vuelven a poner las baldosas.

En una sala del hotel Palace está reunido desde hace varias horas el consejo de administración de SACYR. La tensión está por las nubes, el aire se hace irrespirable y las caras de los consejeros están demacradas y con ojeras.
No es para menos, deben un montón de millones de euros y no saben como hacer frente a ello. Después de varias reuniones han llegado a la conclusión de proponer a sus acreedores saldar la deuda con acciones de Repsol. Está a punto de cerrarse la sesión, cuando el presidente del consejo toma la palabra altamente irritado.
- He tenido conocimiento que las obras del metro de Torrejon llevan varias semanas de retraso.
- Pues no sabemos, responde otro consejero, pero en el hotel se encuentra el ingeniero jefe, si quieres lo llamamos.
Acto seguido el presidente pulsa un botón y acerca su boca a un micrófono.
- Por favor Srta Gilda, avise al señor José Goteras que venga inmediatamente.
Al poco rato hace acto de presencia el ingeniero. Es el mismo individuo que esta mañana pasaba bajo mi terraza con aires de grandeza y actitud amenazante. Entra con caminar pausado, cansino y con cabeza cacha. Un hilillo de voz sale por su boca.
- ¿Señor me llamaba?.
La voz del presidente ruge.
- Si, claro que le llamaba, ¿qué pasa con la obra en Torrejón?, llevamos semanas de retraso, la maquinaria esta parada varios días, los obreros deambulan de un lado a otro a paso de buey, se abren zanjas y se vuelven a tapar y...
- Es que, replica Goteras, los obreros no están a lo que están y las mediciones que se hacen por la mañana no coinciden con las de la tarde y entonces las excavadoras no...
- Mediciones, mediciones, brama el presidente, que tanta medición y tanta ostia, ¿ vive algún ministro en los edificios colindantes?, ¿ vive algún presidente autonómico?, ¿ alguien de la casa real?, si ni siquiera vive un alcalde, entonces que cojones tanto remilgo, mañana mismo quiero la maquinaria funcionado a todo ritmo.
- Pero señor, balbucea el ingeniero.
- Ni señor ni leches, a excavar he dicho, ya se han hecho mediciones de sobra, lo que hay que hacer es excavar como Dios manda y a ver si el domingo gana de una puñetera vez las elecciones el Maricomplejines y les bajamos los humos a los obreros con tanta huelga por un quítame allá esa paja, con tanto convenio colectivo que lo único que hacen es elevar los costes empresariales llevándonos a la ruina. Ya nosotros si eso negociaremos con ellos. Porque quien mejor que nosotros los empresarios sabemos lo que tiene ganar un obrero. Bueno y no quiero seguir porque me enciendo y ya estoy harto que entre unos cuantos estemos tirando del carro para sacar a España adelante y manteniendo a tantos vagos y perroflautas que lo único que saben es fingir enfermedades para no ir a trabajar. En fin esperemos que en este país a partir del lunes se haga de una puta vez lo que se tiene que hacer.
Al borde de las 11 de la noche la reunión se da por finalizada y todos los consejeros se dirigen al comedor donde les espera una suculenta cena reparadora de los enormes esfuerzos realizados durante tantas horas. Después de acabar con todas las viandas, el presidente y sus consejeros han levantado sus copas y han brindado porque al fin el lunes PesPaña será PePublicana.

A continuación cada consejero se ha dirigido a su habitación no sin antes solicitar los servicios de una masajista que les ayude a coger el sueño y a liberar la tensión acumulada

Mientras tanto los obreros llevan ya dos o tres horas durmiendo sin ninguna preocupación que perturbe sus sueños y desconocedores del enorme sacrificio que sus amos hacen por ellos.