Estoy de un vago para escribir que tengo el blog abandonado desde ni se sabe, y esto no puede seguir así.
Y anda que no hay temas, pero se me amontonan todos a la vez en la cabeza, se mezclan y se enredan de una manera que no hay forma de sacar a la luz algo en claro.
Y es que me ocurre una cosa. Hay un síndrome muy común en mucha gente que se manifiesta a lo largo de toda la vida, por lo que sus efectos casi pasan inadvertidos.
Yo lo tengo, pero el problema es que me ataca en un solo día: Me explico.
Por la mañana me levanto en un estado de pureza casi celestial. Mientras desayuno hago zaping en la tele por si en algún canal retransmiten la santa misa, o en su defecto poder ver imágenes del Santo Padre o de Rouco Varela. Después busco alguna tertulia mañanera en Tele Madrid o en Ínter Economía y me deleito viendo y escuchando a personas tan entrañables como Esperanza Aguirre, Curri Valenzuela, Soraya, Cospedal, el Sr. Paco Camps, (que cara tan angelical), a Ana Botella, (gran defensora de los pensionistas) y hasta el Sr. Rajoy serena mi alma.
Así llego hasta las 11,30, pero al poco de comenzar el Ángelus empiezan mis problemas. Toda la ilusión e inocencia con que he escuchado lo anterior empieza a desaparecer lentamente. Me dan ataques de agnosticismo mezclados con otros de ateismo no practicante. Entro en Internet y me paseo por las paginas de La Razón y de ABC para ver si encuentro algo de sosiego, pero nada cuando llegan las 2 mi cuerpo se encuentra en indisposición total.
Tengo que salir a toda ostia para el servicio y entrarme los dedos en la boca. He echado por todos los sitios. Con los primeros vómitos han salido Aguirre, la Curri y la Botella, y por abajo con el primer pedo salió el Papa. Rouco Varela en cambio se me hizo un zurullo y me he visto negro para expulsarlo.
Agotado, como un poco y trato de dormir un rato la siesta para ver si encuentro algo de sosiego. No lo consigo y me pongo a navegar por las paginas de El Mundo de Pedro J. Parece que encuentro algo de calma pero nada es una ilusión porque empieza a entrarme como una especie de bilis y se me pone la cara amarilla. Rápido salto a las paginas de El País y entre Rosa Montero, Juan José Milla y Maruja Torres consigo recuperarme.
Vana esperanza. Sobre las 9 empiezan a darme ataques ateos, anárquicos, acratas, amorales, vamos atodo.
Me leo Publico, varios manifiestos del Partido Comunista, a Saramago y algunos capítulos de El Capital, sin que nada de esto consiga algo positivo para mi organismo.
Sobre las 12 de la noche me cago en todos los santos y vírgenes en los políticos, en los periodistas, en los banqueros, en los economistas, en los sindicatos, en los empresarios y en todo lo que se menea.
A la 1 me acuesto y me arrullo entre las sabanas esperando ese sueño reparador que me haga despertar como una persona decente, como un hombre de bien, un buen español, un patriota como Dios manda.
P.D. Mi medico me a dicho que no tengo remedio, que este síndrome es crónico pero que no me preocupe, que peor era el síndrome de Wenceslao, que se levantaba empalmao, y conforme avanzaba el día, mas pequeña la tenía, y cuando llegaba la noche se le encogían los cojones.
No si va a ser verdad eso de que a quien madruga Dios le ayuda.
¡Ay que pena morena!
Pues va a ser una verdad como un templo que los medios de comunicación nos vuelven gilipollas y transtornan nuestro organismo.
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